miércoles, 19 de septiembre de 2018

Poesía siglo XXI


2017





SINTAGMAS DEL RETORNO

                              


LA HUELLA HECHA SOBRE LA PIEDRA:

Están los amantes pletóricos,  como si la huella gestada en el goce
que persiste sobre el guijarro del camino se encarnizara
en el inventario que obsede al sucumbir el tiempo
y el collage en el que transmutamos (el éxtasis terrestre y el exilio)
anegara todos los huracanes desencadenados en lo profundo
en la oquedad furtiva del caracol añoso donde yace la voz que convoca.
Otras veces, caminar con embeleso, como si un rayo de sol invadiera
el envés de la estancia, marcando el límite
donde la pupila descubre el sentido, éxodo a tientas,
caminar a solas, sobre el entramado de la memoria, aguardando inútilmente
como el niño que espera el arco iris al final de sus juegos hechos de olvido
o la canción de mamá  cuando asedian los fantasmas de la noche.

No erramos….No erramos ni un solo instante, somos solamente ese ser que nos sitia y deja algo de sí tras la tormenta, páginas del fragor que se agiganta bajo la piel cuando el trashumante trasciende la tierra prometida y se inventa y rehace fulgores y tinieblas en la certeza de los objetos que toca o presiente; no erramos, sabemos solamente que iniciamos la víspera de una travesía, tras el anuncio de otra comarca que nos llama, de otra estancia incierta, el largo día donde nos aguardan esas manos que apenas conocemos y descifran insensatamente la ternura o la inmolación tras su leve rose.

           Hacemos camino cada vez, en el solaz de los humildes quehaceres o en el vaticinio supremo de los signos que perpetúan este devenir cada vez que atravesamos los dinteles hacia la levedad de un astro subrepticio, caminamos en esa soledad que infringe la multitud obstinada en detenerse cuando se decide el viaje y se precisa de una alforja rebosante de preguntas, el santo y seña, que precisa el guardián para derribar el portón que le encarcela.

           Somos presencia efímera que se diseña más allá de los caminos como las briznas hollando las imágenes extraviadas en la infancia, somos sólo eso, una sucesión de recuerdos que se escinden del párpado corpóreo, que escapan de la jaula donde aletea la memoria cuando agobia el insomnio y nos invade la resaca luego de las contiendas que albergan la profecía irrevocable, cuando agoniza un niño o un pájaro se anega de silencio o el río trueca la piedra en polvo hollando la armonía del cosmos, simulando lo perpetuo de los seres y de las cosas: el devenir sobre el surco y la simiente.


























BARQUITOS DE HOJALATA:

el secreto humano que se devela cuando se fundan parajes indómitos donde encallan barquitos de hojalata al paso del tiempo, se petrifican frente a los riscos lejos de las playas que abismaron los ojos, cuando las manos acariciaron los dados que cedió un pirata, justo el instante en que el cuerpo buscó refugio en las simas.

Con el tiempo retorna la cometa amarillenta, incinerando el hilo, hasta las páginas del cuento que dejó de leer la abuela ciega, mientras alguien anidó  sus manos en el crepúsculo de su pelo, porque ella tuvo la ocurrencia de irse en silencio, fuera de sí misma, acosada por esa voz que la sitia en los indicios de la niñez, en cada comisura del espacio: en los simulacros de juguetes oxidados, en los responsos, en altares a la orilla del camino//
/en el mensaje del retorno que destiñó la lluvia
                                                      /cegando su pupila; cautiva
en las entrañas de la soledad, felino al acecho
                                     desde los fanales de la muchedumbre
que no da tregua, sino la revelación del misterio
                                                          de donde emerge la vida,
confirmándose efímera desde los ojos del otro,
                        donde se mira inquiriendo la certeza del olvido
o anhelando ser la niña del retrato
                                                        que reposa en sus manos,
sitiada por la muerte,
                           en tanto en la humedad del asfalto encallan/
todos los augurios de los demonios/

                              //encadenados a esas canciones extremas que musitan gentes extrañas desde el diapasón enterrado y las confidencias del hijo pródigo que jamás palpitó en su vientre, salvo en su llanto, salvo en este fin de lo vivido, condenándola al destierro que traiciona todos los sueños.









EN EL HAZ DE LAS EDADES:

…La noche instala minúsculos universos, el combate de los seres al filo de los médanos donde transmuta y se escinde el cuerpo y persiste el llanto que se dilata desde esa edad lejana que aguarda en el anverso del espejo, como una sombra letal que invade la noche y no se detiene y convoca a los habitantes grises que vulneran cada resquicio de la habitación donde el pavor se fragua mientras un reloj se agiganta como un gusano en medio del pecho.

…Llegada la noche, la ciudad desata los peligros en el umbral de las casas, pasos apresurados que retumban más allá de la cordura, voces que a lo lejos taladran la quietud de la alcoba, se desencadenan, hienden bajo la sombra mientras el barrio amanece más distante, sin huellas sobre los  adoquines donde un cuerpo yace desnudo flagelado por el frío.    

     Cada minuto se repiten los pasos en el acantilado del lecho y en la penumbra acechan ojos vacíos en medio del silencio –ese obscuro ser que un día flageló lo único que hubo de íntimo e intocado– evidencia de oleajes que infringen la placidez que a veces ahoga, que a veces libera, esa mirada que fulmina, el pezón adolescente que tienta, esa mano descubriendo, esa mano navío del sueño, que hace más cruel la distancia entre la piel y el deseo, trance de las delicias, que incineran esta digital extraña y vulnerable, la vacuidad de las palabras que se aventuran ininteligibles en el insomnio, en la primera intención, palabras que develan los amantes tras el rubor que extingue la inocencia.

       No erramos, alguien abre un ventanal hecho de sombras púrpura y huracanes y se encamina hacia el caserío, donde hombres torvos celebran la adolescencia, en medio de ritos dispuestos y ajenos, que brindan lo salobre de sus hogueras cuando el desterrado conoce, por primera vez, lo que es el llanto en la mejilla de los otros.  









       UN LOCO DESENFRENADO: (textos visuales a tres voces)

                                        El lamento desde la cumbre donde los vientos,
                                        como locos desatados,//
/guarecidos bajo la paja
                                         /y los insectos diminutos entre los arbustos
escriben historias sobre la vastedad del universo
                                                                  la fruslería de los conjuros,
aventurando el júbilo entre las líneas de la mano
                                                                  y el declinar de la infancia,
invaden las zonas secretas
                                con el planear de aves, persistiendo en lo íntimo
mientras los ojos descubren pezones/
                                  en la simulación de aquellos riscos que incitan,/
// se sumen entre susurros y el desenfreno amatorio
allí, donde cohabitan caciques libidinosos  y adúlteras impúberes,
bajo las sábanas.   

                       Amanece temprano, se extravía la mocedad, en la desnudez del peñasco que no da tregua, cuando se suceden otoños tras las pesadillas en lo más intrincado de las pupilas, como el espectáculo dadivoso que se abandona un día, como se abandona la tibieza del regazo, temprano casi sin darse cuenta, en una estancia incomparable, los trinos más allá del riachuelo, las violetas en el flanco, donde levita una niña, expulsada de la alegría y de la nostalgia de la madre, que agita su mano como el indicio de algo que se extingue.




















LA DUDA SOBRE LOS ESCOMBROS:

esa línea baldía la duda,
la duda sobre la partida o el retorno, atrapados vanamente entre los escombros míticos del barro,  la seducción, el irrefrenable impulso de dejarlo todo a cambio de ser uno mismo:
                                       -Todo es tan lejano-
                                 la mirada que se pierde
entre los jirones del pueblo,
los campanarios que suenan tenuemente a sus espaldas, el griterío en el mercado, los responsos anónimos que ocultan los pecados de los muertos bajo tierra y la tempestad anegando los ojos de jóvenes desnudas que simulan su pudor bajo la penumbra de las buhardillas:  
Todo queda atrás.

                 Atrás en el anverso del principio se hace el silencio, el vecindario cómplice, las evidencias de una inocencia perdida en una noche de naipes y de parranda, que dejará huella, la certeza de los años compartidos, estaciones abandonadas, cuartuchos oscuros donde novias y amantes enceguecidas, esperan el desafío de un amor, como se espera el filo de un cuchillo desgajando la piel hasta envejecerlas.




















ENTRE LOS RESQUICIOS DEL TIEMPO:

             …fue la víspera, entonces no alcanzaron los ojos a mirar el crepúsculo ni percibieron a lo lejos el susurro del viento entre los árboles, ni cómo los recuerdos se acumulan entre los intersticios de la sangre, cuando todos los caminos se borran al trasponer la frontera…
…pero los pueblos avanzan, inventan el mundo soñado, arboledas que invaden la esperanza hasta la otra orilla, pájaros que inquietan la soledad de las estatuas, barcos que trascienden con sus mercancías al despuntar el alba, el adobe renovando la pátina del páramo que alienta el paisaje y en la explanada árida el sediento que deja su huella y renace; es entonces queda ciudad, se avecina inconmensurable con su certidumbre de voces sobre la planicie.

                    Se rehace el sediento con la brújula estrujada en el cuenco de su mano, busca más allá de las arenas los ojos que perdió en el mar o en el vacío y se sume, deslumbrado por las sirenas, en una orgía interminable hasta que el sol se agota en el lago de su sabia, en la voz, en el eco:

                    Las palabras suenan desde atalayas lejanas como el anuncio del retorno de aquel hijo que se confundió entre gitanas y viejos tahúres en medio de riñas bochornosas, insaciable en la aridez del pubis despabilado, al borde de un amanecer hecho de ruinas y ficciones.

                  Retorna el sediento desde las ruinas del recuerdo, sin premura reconoce el comienzo, desde los artificios de la montaña que se abrigan en su piel, como la caricia esperada, tanto tiempo, como los ríos profundos que se acrecientan desde las pequeñas grietas donde quedó su mano atrapada, digital en el plumaje de las tórtolas; no hay premura para su sed, sabe que el pajonal cobija el rocío mientras camina desde el espejismo hasta el paisaje inminente.

                 Su presencia se reproduce en el horizonte: dos ancianos amantes que incitan la sinfonía de la comarca abstraen como las oscilaciones de la luz que se refleja en las espigas
     –no hay opción en el laberinto del canto–
todo lo invade el tropel de libélulas nocturnas que nuevamente rozan su piel detrás de los muros de adobe, mientras camina montaña abajo, buscando asilo en el frescor del riachuelo que anticipa las  bondades de los aldeanos, cuando aguardan al hijo pródigo, que remontó más allá, donde solo los pájaros se atreven, mañana, porque hay que caminar a veces trasponiendo el bosque tenebroso, en búsqueda de los más secretos dones de la vida.




















LA COMEDIA (textos visuales a tres voces)

/A su paso quedan cuerpos abatidos
                                                    /entre sábanas, burdeles
cuartos de hotel destartalados,
                                   la intemperie bajo luces mortecinas,
sílabas dichas sin sentido,
                                                   el muro frío de la soledad
esa canción que orada la carne
                                             como un cuchillo, desde lejos    
la tempestad desatada bajo la piel/
                                         que se consume y resplandece/
                           //en el tiempo cuando las palabras calan hondo
                           y se advierte que al tentar en la oscuridad,
                            cunde la luz que señala un camino:
              (…Duele tanto la comedia, su telaraña de ironía lastima hasta la intimidad del ser expuesta al gentío, penetra con esa agudeza solapada en la desolación cotidiana que embriaga y detiene la porfía del trashumante que transitó libre, como un loco, en las riveras de la aldea prometida).

                Es vana la espera oteando la vastedad del horizonte desde la percusión encumbrada de una cometa que se desbanda hasta sumirnos en los misterios de hogueras encendidas a la distancia mientras se crece con el aroma de las hojas en la primavera.

                El silencio en los labios de quien se adormece en el cuenco del navío que se infinita entre la pupila y los cauces de la lluvia que hace trocha donde la huella es un eslabón que emigra despejando cerrojos durante la travesía hasta encallar en este día:

               No estamos más en el recodo del río que nos retorna entre los cascabeles que encandilan en el envés del espejo, ensañándose en la blandura de la piel sometida a la erosión de los días, desde donde miran los ojos anónimos de una niña.
              No estamos más aguardando entre los dobleces de las estaciones el retorno de aquellas esencias que extasían, irrefrenables, desde la otra orilla de la inocencia transgredida.

              No estamos más en el deambular maniqueo y perverso al que condenan sin más los fulleros del tiempo.

              No estamos más hasta siempre en esta encrucijada.
              A qué falsearnos.




















LA FRÁGIL MEMORIA

               Es frágil la memoria y se oscurece de boca en boca, sólo permanece lo que de libre han perpetuado los hombres en sus confidencias de hoguera, cuando otorgan lo perdurable y los ancianos proclaman la vida, paisajes, surcos profundos por los que han transitado, con certeza, dinastías que no envejecen no obstante la sucesión del tiempo y sus manos desnudas abrigan esta piel, ausente, mientras su mirada confirma la seducción de las ciudades, este quedarse inexplicable que nos hace distintos.

                 Son oleadas de signos y de notas (criaturas y silbidos) desde las más remotas riberas que desbordan los primeros vestigios de la voz y dejan su presagio perenne hasta donde alcanza el entendimiento humano, altas montañas, arboledas, ríos rumorosos, valles infinitos donde aposentan los susurros de la vida, testimonios de un devenir que nos afirma y hacen de cada hábito el saber venerable para el aprendiz de niño, de cada huella un camino en ciernes que dispensa la tierra.

                  Entonces advertimos el naufragio que funda la desdicha, el lindero perecedero donde los pájaros agotan su vuelo en ese sinfín donde nadie se resigna a ser tal cual fue concebido, donde se nace y se muere al canto de sirenas apostadas en la sima, mientras se extinguen los peces sojuzgados sobre los riscos.


















ENTRE EL ASOMBRO Y LA TEMPESTAD   (textos visuales a tres voces)

/Amainó la furia global
                                            /del inmenso hielo de Laurentide,
con el amanecer más plácido
                                                                 sobre los peñascos
al que el ser humano hubiese asistido
                                                      en medio de tanta soledad
descubriendo en la fascinación de los espejismos,
                                                                     en lo insondable,
como buscando un resquicio/
                                               para el asombro de estar vivo./

                      //Desde ese entonces
con la libertad del viento, las aguas descendieron desde los arrecifes
posibilitando la vida colina abajo, hasta los valles
donde nuevamente mariposas  desprendidas de las hojas
devolvieron el color a la pupila, allí, donde los seres gozan de la armonía
en la utopía del instinto, los  pájaros abrevan al filo de riachuelos,
                   y los felinos levitan a expensas del susurro,
pequeños roedores juegan
   en el acantilado,
        insectos trémulos
           se solazan sobre la miel de los pétalos,
                 y el hombre se devela
                    abriéndose a la espesura
                         del enigma
                              luego
                                 de
                                    la
                   hecatombe:
                   Así, el previsivo Ut Napishtim, navegó contra viento y tempestades protegiendo igual que a su prole, animales y semillas, para luego de siete días y siete noches fundar la estirpe.

                  Y sobre las montañas de Ararat, el patriarca preservó las especies dentro del cálido cuenco del arca prometida en espera del instante para el goce compartido sobre la tierra así como espera el labrador un brote de vida donde inicia su clonación el arco iris.

                  En otras tierras cerca del mar un navío escapado del temporal preservó la progenie de Svayambhuva Manu venida del fondo del universo  como un anuncio, Deucalion y Pirra igual sobrevivieron al temporal maligno y desde lo alto del Parnaso prodigaron la vida, como un desafío, cuando las aguas retrocedieron hacia el mar…

             …Con el alba amaina la sonaja en lo alto del Poyauhtlan, decreciendo la lluvia, como decrece el hechizo esperado por los surcos que aguardan el germen que enriquece la región de la abundancia, son los pueblos que diseñan el testimonio de su ingenio, son sus manos gestando la eternidad de la semilla, allí donde los elementos marcaron su impronta imperturbable:

               Fue aquel tiempo cuando Los Ancianos Sabios condujeron dinastías con prudencia, hacia el hábitat propicio para los ancestros silvestres, en éxodos desde el lagomar o desde las altas montañas hacia la ínsula terrena donde pájaros reveladores avizoraron el portento del vivir sobre las Cuatro Partes del Mundo.   

                 Fue el reto más allá de insólitas señales que descubren la pequeñez, el estigma de lo insondable que desafía toda incertidumbre y forja el entendimiento luego de la zozobra y el rito se hace palabra y se hace confesión que perdura y la aventura devela caminos hacia lo inmutable y lo eterno y niños jubilosos abren los portones de todas las aldeas y los abuelos discurren al calor de las hogueras más allá del crepúsculo: es ese  cauce, la vida, los afanes esenciales como el pan en el menester humano, la certeza y la fábula que nos hacen este ser en tránsito perpetuo.


















               SECRETOS

               Hay un llamado hondo desde esos eslabones donde se bifurcan los sentidos, el don de mirar hacia lo recóndito donde las primeras visiones son cauces volcánicos deslizándose en la piel, o más allá de las seducciones telúricas que deslumbran;
la mansedumbre, la dicha efímera en medio de la soledad, devastó el único espacio para amar que queda sobre la tierra.

           El porvenir entonces es un enigma que lacera, un reto hecho de retazos, de territorios hollados, de jirones humanos, de ese amor que se aprendió a compartir en la incertidumbre de no saber si lo que toca la mano es parte del ser  o es un calco o la evidencia de un pueblo a la deriva.

            Lo sabe Domitila Bastidas, junta su ímpetu a la dinastía Condorcanquí que se perpetúa a través de Casanare luego de la cruenta masacre que signó la historia, su voz y su carne:

              Tupac Amaró, dejó la semilla en lo profundo del hombre desde el Cuzco y Tinta, Tungasuca y Carabaya, Livitaca y Santa Rosa hasta las entrañas de un pueblo que aprende desde los signos de su mano, signados por la estirpe, que el fruto es la sabiduría que se siembra como una leyenda que se imparte en cada palabra dicha desde adentro, desde los umbrales del tiempo.


















SOBRE LA VASTEDAD DEL UNIVERSO (textos visuales a tres voces)

                     Baja desde la verdecida cumbre donde el viento es un loco suelto guarecido entre la paja y los insectos diminutos que escriben historias sobre la vastedad del universo, entre las líneas de la mano y el declinar de la infancia, el júbilo invade las zonas secretas con el planear de aves indelebles mientras los ojos descubren aquellos pezones en el azul de los riscos. Desde las tersuras profundas que no lesiona el tiempo//
/en su devenir implacable
                              /fugas y retornos atestiguan la potestad
que alberga fábulas de gentes
                                          cuyo atributo agita este torrente
-trajín urdido entonces-/
                                            hasta el sosiego de la especie/
                                        //sobre esta tierra donde fueron 
                                          engendrados los abuelos:

                    La especie infringe la ternura divisoria, buscando saciar los pajonales  donde afirma su caminar el gentío ancestral hasta este socavón donde el ser se invade, brisa adentro, entre cánticos susurrados, desde entonces, como marea de retumbos que inundan los tejados de la ciudad y se descubre, distinto sobre las huellas que dejarán hombres y mujeres que habrán de amarse al ritmo de un mismo campanario, a las orillas de un mismo río que nunca se detiene.  


















ALLÍ EL OTRO

…en búsqueda incesante de aquellos signos de profusas heredades de allende el mar, de retornos y de esta matriz terrestre, donde ancianos venerables hunden su mano hasta saciarse y saben de los favores de la luna que presagia las cosechas, por eso cantan y en esas voces está el retorno al ser que se anticipa, por eso en el silbido del viento encuentran el placer que fortalece la virtud de sus raíces donde ancló el otear y el asombro.

Pronósticos desde los confines de la tierra y en esa armonía hilan la sabiduría que explica la sencillez de la semilla, es allí donde en cada atardecer, descubren el  júbilo del vivir y salen con el sol a fundar nuevos parajes, espacios sin restricción ni ley, sólo formas de concebir lo humano en la disposición del infinito donde liberar los pasos: condenados al silencio de su deambular precario, mientras los pueblos aguardarán mañana para siempre los signos de eternidad, a pesar de empecinamientos y vaguedades de caudillos perecederos .


























DESDE LAS TINIEBLAS
           
El ser anacrónico  que transita en la tiniebla encaramado  en las virtudes de un pasado ajeno, trastoca  los saberes en ignominia de la historia, habla a borbotones,, se eriza roedor a ras de tímpano, hurtando la palabra y el espacio donde los seres incautos, alaban la afrenta que les víctima.

En la otra orilla, en la transparencia de los ríos yacen cruces inmemoriales, testimonios perpetuos de abuelos, padres, hermanos caídos impunemente en una y otra esquina de la ciudad,  donde el tiempo se detuvo con la luz de la obsidiana.



jueves, 29 de julio de 2010

Ficha biobibliográfica y POETICA

HOJA DE VIDA

1. DATOS PERSONALES:

Eduardo Hugo Jaramillo Muñoz
-Profesorado en Lengua y Literatura
-Licenciado en Lenguaje y Comunicación
-Magister en educación Superior e
Investigación Educativa


1. Funciones Desempeñadas en el área cultural:
-Secretario General de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión” Núcleo de Tungurahua 1978-1981
-Director del Departamento Municipal de Cultura de Ambato 1982-88
-Director de la Casa de Montalvo 1982-88
-Subdirector del Fondo Editorial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana
“Benjamín Carrión” (Matriz)
- Director de Planificación del CONSEJO NACIONAL DE CULTURA.
-Profesor de Literatura en el Colegio Militar “Eloy Alfaro
-Profesor de Investigación Científica, Oratoria y realidad Contemporánea en el ITHI
2. Ejercicio artístico
2.1 Puesta en escena y difusión teatral:
• Asistente de Dirección de Jorge Lagucci y Oswaldo Belucci en “Don Perlimplín con Belisa en su Jardín” de F. García Lorca.
• “Canto a la Raza” Autor y Director.
• “El Condominio” obra de creación colectiva, Director
• “La casa de qué dirán” de J- Martínez Queirolo. Director
• “Q:E:P:D:” de Martínez Queirolo, Director.
• “YERMA” de F. García Lorca, Director
• “El mal entendido” de Camus, Director
• “La Casa de Bernarda Alba” de F. García Lorca, Director
• “En Alta Mar” de N. Roseck, Director
• “Y nos dijeron que eramos inmortales” de Dragún, Director
• “El Apolo de Marsak” de Giraldoux, Director
• “Cata a un Burgués”, de Mateo Rocafuerte, Director
• “Cuestión de Vida o Muerte” de J. Martínez Queirolo, Director
• “El Cuento de Don Mateo” de Simón Corral, Director
• “El Huasipungo de Andrés Chiliquinga” Adaptación de Ricardo Descalzi, Director.

2.2 OBRAS EDITADAS:

3.2.1 Poesía
A Vuelo de Pájaro. Ambato, 1980
CONTRAPUNTO, Ambato, 1981
OJO POR OJO. Ambato, 1982
POESÍAS., Ambato, 1988
ALFABETARIO. Quito, 1992
Palabra Loco Timonel. Quito, 1994
De puño y Letra. Quito, 1997
Palabras en el laberinto, Quito,1998
“…y yo respondo”, Quito1998
En defensa propia. Quito, 2000
Mientras fumo. Quito, 2004
Poemeros Quito 2007
Isadora Quito 2007
Ell@s Quito 2009
Las pequeñas cosas 2010
Memorial 2010

3.2.2 Narrativa:
-Monografía de Tungurahua, (coautor) España, 19880-
-Antes del fuego.(cuento). Quito, 1998
-Plan Nacional de Desarrollo Cultura” (coautor)
-Diseño de proyectos socioculturales con enfoque de marco lógico
-Manual para comentario de textos literarios
• PREMIOS:
*Tercer premio en el Concurso Nacional de Poesía organizado por el Comité Patriótico pro Nacionalización del Petróleo, Universidad Técnica de Ambato.
*Mención Especial en los Juegos Florales, Ambato – 1982
*Mención en el Concurso Nacional de Poesía organizado por la Sociedad de Escritores del Ecuador SEDE, 1991.
*Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuento y Poesía organizado por la Asociación de Empleados de la Casa de la Cultura Matriz, Quito, 1992.
*CONDECORACIÓN AL MÉRITO Juan León Mera” del I. Municipio de Ambato. 2007.
*Primera Mención de Honor en la VII Bienal de Poesía Ecuatoriana “Rubén Astudillo” 2008.

Sinopsis

Eduardo Hugo Jaramillo Muñoz.- Magíster en Educación Superior e Investigación Educativa. Profesor de Segunda Enseñanza y Licenciado en Ciencias de la Educación, especialización en Lenguaje y Comunicación.

Desde su juventud está inmerso en el quehacer cultural, como promotor, administrador, gestor y creador.

Protagonizó lo que Hernán Rodríguez Castello ha denominado como “La Revolución Cultural”, que generó una nueva visión y políticas institucionales para la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, como miembro y Primer Secretario de la Asociación de Escritores y Artistas Jóvenes del Ecuador, Núcleo de Tungurahua, representando a la Provincia en el II y III Congresos de esta Institución.

Desde 1967 es Miembro de la Casa de la Cultura, actuando además como Secretario de la Sección de Literatura del Núcleo de Tungurahua, más tarde se desempeñó como Director de la Sección Artes de la Representación durante la Presidencia del Dr. Francisco Pérez Sáenz. De 1978 a 1981 se desempeñó como Secretario General de la Casa de la Cultura Núcleo de Tungurahua.

De 1981 a 1989 cumplió las funciones de Director del Departamento Municipal de Cultura del I. Municipio de Ambato y como Director de la Casa de Montalvo, periodo en el cual entre las obras más significativas, se destacan la realización de los Coloquios Internacional y Nacional sobre Montalvo y Mera. La planificación y ejecución de la restauración de la Casa de Montalvo y de las Quintas Montalvo y Mera, la ejecución de obras como el Monumento a la I Constituyente y a Rodrigo Pachano Lalama, entre otros. Además se planificó y editó “Letras de Ambato en la Colonia” tomos 1 y 2; La historia del Ecuador de Pedro Fermín Cevallos (6 volúmenes); “Breve Catálogo de Errores” de P. F. Cevallos; “La Constitución de 1835”; “Historia de la Literatura” de F. J. Montalvo; La obra completa de Juan Montalvo (21 volúmenes). Entre otras obras de igual importancia.

En varios periodos se desempeñó como Asesor Cultural del Comité Permanente de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.

Más tarde, se desempeñó como Subdirector del Fondo Editorial de la Casa de la Cultura Matriz y actualmente es funcionario del Consejo Nacional de Cultura. Ejerce las Cátedras de Literatura en el Colegio Militar “Eloy Alfaro”, de Investigación, Técnicas de Estudio y Realidad Socio Cultural del Ecuador en el Instituto Internacional de Hotelería y Turismo ITHI.

Como creador, ha dirigido más de 20 obras de teatro de distintos autores nacionales e internacionales y ha editado 12 libros de poesía y narrativa, igualmente ha obtenido varios premios. Cabe mencionar que se ubicó entre los mejores poetas en el Concurso Internacional promovido por el Centro de Estudios Poéticos de España en el 2003, por lo que su poesía consta en la edición internacional “Verano Encantado” de este Centro Poético. Igualmente, el crítico norteamericano Ronaldo Haladin, ha incluido la obra poética de Hugo Jaramillo, en su libro bilingüe “Los 20 mejores Poetas del Ecuador”, editada en EEUU.

Poética:

La poesía: una construcción virtual...

... es el intento por retornar sobre contiendas antiguas /en tanto la tibia seducción/ en la boca de mi padre/ me eran dadas las cosas: Un hombre y una mujer entrelazados bajo la lluvia/. Es la anécdota que construyen hombres anónimos que subvierten la rutina recobrando todos los fuegos; entonces / Retorno/ en aquel muchachito refugiado/ en cada agujero de los viejos tejados/ donde anidan los pájaros emigrantes/ mientras se avecina la noche/

Seres que niegan la solidez de un paraíso que desalienta cada acto de amor, /El muro gris guarda una ciudad solitaria/ yacen en el hombres de toda condición/... Si acercas tu oído puedes escucharlos/ cuando azota el viento de otoño/ y gimen los grillos en una ocarina milenaria./, cuyo espejismo amaga sus disputas vitales.

Es el intento por acercarse a aquellas gentes que en su irreverencia, aprenden a mirar en los caminos una posibilidad que jamás se repite: /A lo lejos el violín se ausenta/ como si de cada portal un gemido humano/ poseyera a la noche/ entre cartones y noticias sangrientas/... por que es la voz humana misma, reconstruyéndose: /si afinas tu pupila/ acertarás en el espejo/ tras de la mariposa un niño mutilado/ indagando bajo qué piedra/ le escamotean sus juegos./ voz humana misma, donde trasegan su libertad y la prolongación de un espacio al que todos aspiramos, sin tiempo /entonces solo/ cuando abandones la piedra sobre el oleaje/ y te invada la escama del otoño/ será el eco de las cascadas de viento/ que ahogan para siempre/ aquel caracol que se estruja en la mano/ cuando sin previo aviso se retorna/.../ al filo de la noche, a las sencillas analogías de la vida cotidiana: al ser y sus interioridades construyéndose entre cima y sima, libre en sus exilios, donde /Yacen lenguajes nunca pronunciados/ en la pátina de la piedra,/dinastías que el tiempo oculta/ mientras el agua ostenta su corteza transitoria/ junto a las riberas del pueblo/: cuando acosado proyecta lo maravilloso de su propia realidad y la palabra rescata la dimensión virtual que suscita el ingenio desde lo insólito y... /deja atrás su aldea y la invasión del trigo/ el viñedo en cuyo seno se encendieron las primeras quimeras/ los tejados/ poblados de palomas y el aroma de los cuentos/ la mesa familiar y la gota de miel como un oasis/... entonces, la palabra en cada recodo transitado, transmuta en pregunta incontestable que agita el torrencial lúdico en el que el ser se rehace en imágenes que resemantizan lo establecido y sancionado, para postcrear la vida, entonces /Quedan atrás la seguridad de las posadas pobres/ los sueños inútiles de Dulcinea/ y Sáncho aferrándose a las aspas del molino/. Queda una vida abatida como la ficción de un loco/ encandilado en el umbral del otoño./


COMENTARIOS SOBRE LA POESÍA DE HUGO JARAMILLO MUÑOZ

“…Hombre nutrido en frío y en insomnio, comprende y ama a su prójimo, inmerso como él, en la vorágine de un mundo pragmático que no se detiene en el derrumbe de la ética y de las ideologías y al que no puede comprender. Por ello, su poesía es desgarradura del espíritu y es desolación, ante la injusticia, la ignorancia y la pobreza, pero también es una voz interplanetaria que ama las cosas simples hasta la fantasía, exalta el pan nuestro de la ternura y busca un nuevo mundo en los seres más simplemente excelsos como el cereal o el hijo y en las verdades más sublimes, como la libertad y la pasión amorosa…” Mario Cobo Barona.

“…no se encuentra antecedentes de referencia para la singular poesía de Hugo Jaramillo,. Inquietante, por diversa, desde sus albores, en que ya se relieva por una escueta arquitectura, lleva a pensar que persigue un deliberado propósito de transitar por senderos propios, implantando una nueva y diferenciante actitud personal...” Rodrigo Pachano Lalama

“…Grita para romper su renuncia a la comisura de los labios. Su voz es la convocatoria de las conciencias sobre el resbaladizo puente de la historia -la nuestra- para converger sin declinaciones en el origen de la raza, como es también reclamo-denuncia-rechazo al disparate cotidiano. Hugo … niega de cuajo el lenguaje colateral para adentrarse de cuerpo y alma en el trazo franco de los mundos escenciales y la autoctonía, porque su libro es un gran espacio poético equinocciado por momentos iniciales, finales y perpétuos que estabilizan su universo en la alegría.” Hernán Castillo Castro

“…En Hugo Jaramillo, se nota, sin esfuerzo, un deslizarse de vocablos que se transfiguran en imágenes y símiles a ras de piel, a ras de pupilas en torno de los interrogantes conflictuales del hombre.
Poesía que se acerca a la verdad es decir, a la quintaesencia de sí misma y a la luz que destella en la espesura del silencio; por algo Hugo Jaramillo es un notable poeta. Sus libros anteriores "Vuelo de Pájaro”, “CONTRAPUNTO” (1ra. Edición-1981), “Ojo por Ojo”, son el indicador de una marcha por el camino del cual no se regresa, el camino de la creación poética.” Euler Granda

“…es un ardoroso, conveniente “mensaje” con respecto a lo que imbrica dolorosamente la vida contemporánea. El poeta así, deviene subjetivo y concreto, jubilosamente pensativo, fundamentalmente panteísta, ora recio y telúrico, ora tierno y soñador…” Marco Antonio Rodríguez

“…Efectivamente, Jaramillo parece buscar la revelación de la realidad a través del deslumbramiento de la palabra, que puede oscurecer momentáneamente el significado pero que, al cabo, cumple el papel primordial de toda poesía: iluminar de modo mucho más hondo y preciso, fulminante si se quiere, aquello que se propone revelarnos, como paso previo a lo que luego la ciencia, con su lenguaje racional, pueda explicarnos…”.Francisco Proaño Arandi

“…La poesía como una posibilidad de expresar la realidad, se manifiesta terrible y vigente en Hugo Jaramillo. Es reconocer “La Soledad del escritor” como decía Paco Tobar y encontrar en medio del amor, el desamor, la soledad, la muerte, nombradas tantas veces, la protesta ante el injusto cotidiano y el absurdo, un “Epílogo” que parecería la autobiografía del suicidio como última salida del laberinto” Héctor Estrella J.

“…No se trata –digo aquí- de una excitación de la sensibilidad por la contemplación exógena. Lo dicho y materializado en el texto poético es signo polisémico: significante-significado de la altura idéntica del nivel conciencial del escritor. En Hugo, los pobres, las gentes, sus personajes, no son los que “pasan” por la calle; no son los que “están allá”, a nivel descriptivo. El mismo poeta dice: “Quizá es mucho pedir/ pero solo deseo vivir al margen del aire/ donde la multitud se yergue/... Que no se diga que el poeta quiere la muerte. “Al margen del aire” vivimos en el colmo de los marginamientos sociales y de poder. Arrumados, aladeados de quienes se apoderan hasta de lo elemental para ejercer el control... ¿Quiénes somos? Para ellos solo somos accidentes de la especie nacidos para aplaudir las paranoias de quienes viven convencidos que tienen o son dueños de “hasta” la razón…” Pedro Arturo Reino

“…Y finalmente el YO: el hombre que comienza a meditar –y a confundirse- en las arenas del tiempo, porque la mañana de ayer tiene el mismo rostro de la mañana de los otros días, e inclusive de los días que todavía no llegan a varar junto a los umbrales del hombre. Este adulto funda su esencia en “el profundo imán/ de una anticipación tortuosa/ que arremete/.” Mis ojos acostumbrados a ver la niebla y el espejismo ven aquí las señales claras de la muerte que ronronea visible desde un rincón…” Oswaldo Encalada Vásquez

“…Con Hugo Jaramillo, compartimos las primeras tertulias e inquietudes que surgieron en los años de segunda escolaridad, en los rincones de pequeños bares, en los que la rockola y las angustias del amor ayudaban a sacar palabras para acomodarlas en los duros renglones de las primeras poesías.
Luego, la militancia en los grupos literarios, en los escenarios del teatro colegial, en los foros de la ciudad para ayudar a descubrir y a describir lo que falta y lo que sobra. Enseguida, el trabajo en la Casa de la Cultura, en la Asociación de Escritores Jóvenes, en las aulas donde se aprende y se comparte la memoria de los otros, y sobre todo en la mesa del amigo sobre la que se cultiva un vaso, un pan, un abrazo y en la que se esboza los primeros diseños del laberinto.
Por eso, decir que a Hugo Jaramillo lo conozco de puño y letra, no sólo es haber estado cerca de su manera de hacer y sentir los textos en las servilletas quemadas o manchadas de ron, vida y lágrimas, sino que he visto como “ un ado-lescente/ en la perfecta arista del satatus/ se desborda tenaz desafiando/ el foro que le cerca/ los retratos que amagan su ufanía/ la penumbra del espejismo inexplicable.../” Edgar Castellanos Jiménez

lunes, 26 de julio de 2010

LAS PEQUEÑAS COSAS

Hugo Jaramillo Muñoz

las pequeñas cosas
Poesía
2010


Confesión de parte

Comenzar una nueva historia sobre un ser múltiple que camine junto a nosotros, es un atreverse a volver sobre los pasos por segundos, a esos intervalos que marcan la ruta hacia el territorio inexplicable, donde una gota de agua, un murmullo pendiendo de un hilo, un pájaro desgajado como un pétalo en el rincón del alma, que ya no es nuestro, es una forma de aprender todos los días.
Dejar que la vida viva en todo nuestro ser como si nos estuviera llamando desde el dintel cotidiano, es aprenderse nuevamente fuera del tedio, es hundirse en lo insólito como si nada.

Transparentarse en la piel del prójimo es asumir la noción de cada uno, repitiéndose distinto en los espejos. Por eso inicio el desarraigo en este instante:

El RETRATO

El Agua

1

En el resplandor se hace el milagro
que nos transporta como un remanso
donde el tiempo parece estacionarse
y se escucha el silencio de las hojas
como premoniciones de una pasión desbordada
entonces el paisaje se constela detrás del parpado,
la noche se hace eterna
escindida de todo entendimiento
y retumba en el cuenco de la mano una lágrima
como la cascada en el fondo de un abismo.

Pero ella sólo duerme.


2

Algo aguardaba en el recodo del río
donde esos ojos volvían al iniciar la noche,
nadie logró entender dónde empezaba el rito
porque la seducción de lejanía era una sola:
el envés de la leyenda que invade el pueblo
de boca en boca hasta empolvarse,

algo se agazapa en el recuerdo
como el fulgor de un pájaro en medio de la jaula
hasta el instante en que la niña decidió
sumergirse para siempre.


EL FUEGO

1

Es la huella de un enjambre invisible
que se desliza calle abajo, cada tarde
y ya no es un secreto, porque de tanto soñarse
consumidos por sus labios, los adolescentes
han envejecido sabiéndola inasible como los viajes,
pero ella vuelve furtiva cada tarde
y marca el territorio donde se abisman los recuerdos.


2

Todos intuyeron que aquella madrugada
de mutuo acuerdo atesoró la luz
en la tersura de sus hombros
y desde entonces a esa hora exacta
las abuelas narran cuentos de mujeres en el exilio
y los niños abandonan barcos de papel invisible
en los hilos de la lluvia,
los hombres menos cautos
empoltronados en sus mecedoras,
evadiendo el insomnio discurren acremente
sobre el perfil de su cuerpo
pero ella impávida, día tras día
vuelve sobre sus pasos
porque aquella madrugada
se quedó ciega sin que se percatara el pueblo.


EL PERFUME

1

Aún se preguntan los ancianos
cómo es que se hizo espuma
a imagen y semejanza de la patina
que se apodera de los siglos después de los hechos,
si aún camina entre nosotros
si aún se la presiente en cada melodía
apenas susurrada en el tímpano de los niños
que se adormecen cobijados por el cuento de la madre
que se hace profecía a flor de labio,
por eso sólo ellos saben que se trata de un truco
para instalarlos en el lado luminoso de la luna.


2

Sus palabras eran breves como un oleaje
escapado de algún mar perdido en su pupila
eran como ese retazo de piel que deja huella
a la distancia cuando se agita el corazón
como palomas en carrera loca. Era un presentimiento
al sólo saberla hálito de peces
cercando la lucidez de los amantes.

Era, nada más que paisaje
albedrío de ciegos donde naufragan todos.


LA TIERRA

1

La vocación de labriegos viene de cerca
de la convicción extrema, que los mantiene en vida,
que hay algo en sus manos con disposición de semilla
que el supuesto humano es crecer y multiplicarse,
pero es una utopía su vientre inalcanzable.

Ella es navío de paso a lo lejos
una especie de sublevación de los sentidos
que demarca la leyenda
donde se desvanece la aldea,
mientras ella va dejando a sus espaldas
una multitud de náufragos sin rostro.


2

Ahora están destinados a murmullos de trastienda
sumando historias que a nadie importan
libando con mercaderes de baratijas inútiles
mintiéndose en medio de la reyerta de cada tarde
como si les sobrara la vida,
en tanto al otro lado de la calle
alguien envejece de impaciencia.

Pero ella en su desván repasa bajo la luz de un candil
páginas en blanco.


SUS MANOS

1

Cuentan que lo transformaba todo
en un carrusel de miel
y el pueblo se regocijaba cada vez que sus manos
hacían del extramuro una casa de cristal
a la que acudían desnudos, en busca del tesoro,
encandilados por el final del arcoiris
que dibujó su dedo
nadie se percató que con su presencia
ahuyentó al jilguero de sus manos y se hizo lágrima.

2

Ha pasado el tiempo y todos temen acercarse
a ese lugar por miedo a incinerarse
con el tenue esplendor que aún se enciende
cuando algún niño se escapa de la escuela…


LA CALLECITA

1

El dintel era como un abismo hacia el misterio
y la mirada de la madre una especie de anzuelo
que atrapaba cascabeles y murmullos
puestos ante los ojos más allá de los visillos.

Afuera habitantes fugaces
marcaban en las piedras consignas inaudibles
mientras se fundían con la neblina,
desde entonces son soledad a la deriva
y la ciudad un fantasma condenado al vacío.

Cuentan que un viernes santo
el loco, creyéndose cascabel o murmullo,
saltó el muro y se dió de bruces con la vida
haciéndose añicos de ternura liberada en el tiempo.

2

No encontró jamás la astilla de luz
en la que navegaría el cuerpo
sino otro cuerpo en el que se evade
cuando la luna se instala entre las piedras
y escucha a las plañideras fugarse entre las cruces
hasta quedar atrapadas en esos años de espera.

El salió en busca de la semilla prometida
conoció muros ajenos bañados por la tarde
ciñó talles ligeros sin amor ni odio
y bebió vinos amargos en otros pueblos
negándose así mismo.
Un día un cuentacuentos transhumante
le enseñó la callecita donde le aguarda un niño.


LOS TEJADOS

1

Cuando su mano alcanzó el copo de misterios
un pequeño corazón aligeró su mano
entonces supo de la inmensidad del mundo
en ese rincón de los aleros
que guarda sus secretos desde entonces.

Era la dicha puesta en vigencia en los atardeceres
cuando los ojos del abuelo
le enseñaban cómo escalar hasta los rincones prohibidos
donde habitan los amigos imaginarios que aún esperan.

Es la dicha tan efímera como el crepúsculo
porque los pájaros también levantan su vuelo…

2

Era la dicha de saberse el barba azul
correteando sobre el oleaje rojíso isla de tórtolas
mientras la risa vital de la pandilla
le alejaba más y más de doña angustias.

Era la dicha inundando la cumbre de las casas
mientras la ciudad semejando un navío de piratas
escapaba de sus ojos.


LA ESQUINA

1

Los últimos testimonios de la llúvia
aún se deslizan sobre las piedras en busca de su cauce
-lejos el mar se apresta como el abismo-
y en medio del temor se congregan jovenzuelos
bajo el hechizo del candil perdido entre cipreses
prestos a abolir el tiempo
discurriendo sobre el ser y la duda:
la osadía de estar vivos mientras los peces
se adormecen en el lecho del río,
mientras el pueblo retorna de su pasado
y sus gentes de sumen en los pequeños quehaceres
como el marino en la seducción de las sirenas.


2
Las evidencias de la ciudad en ese devenir,
simiente de la palabra que no elude los orígenes,
iba colmando los resquicios de la memoria
entonces comenzó el éxodo hacia lo inexplicable
donde una gota de agua en las hojas del arupo
un pájaro desgajado como un pétalo
marcaban los pasos del retorno,
era la visión de ser en el presente, un atreverse
a abandonar los tejados tibios de la casa
mientras todos duermen protegidos al borde de las cosas
amanece, cobra sentido la tertulia:
A lo lejos gime el violín como un susurro humano
invadiendo la noche entre cartones
y noticias sangrientas vulnerando la penumbra,
el huésped se aleja con un nudo en la garganta
silbando la canción hasta que volvamos a encontrarnos….


EL CAMINITO
1
Era como si el cuerpo nos llamara
del otro lado del horizonte, así como las sirenas
seducen desde las ostras marinas
fieles a la caída de la tarde,
entonces adivinábamos el océano inmenso
en el hilo rojo de la montaña y era fácil
confundirnos con el viento sabiéndonos marinos
sobre la calidez de la arena,
así encandilados por el canto
emprendimos viajes cada tarde
hasta el acantilado donde aguarda un niño
en cada uno de nosotros,
mientras recogemos los pasos
que intentamos en el vacío.


2

Ahora con el cuerpo dibujado en el umbral
pretendemos simular que aún estamos
mientras se alejan los navíos, cada tarde.


EL DESARRAIGO
1
En el anverso del fuego renacen las palomas,
sus ojos poderosos en cada resquicio de los aleros
configuran la memoria sobre la yema de los dedos
como un nido total en el que duermen su eternidad
cuando invade la tarde.
Su materia fugaz la consumió el incendio
y ellas ciegas retornaron al inicio
donde los niños juegan a ser hombres.


2

Esa tarde el fuego deshizo el secreto de la casa
y vivo todavía empecinado sobre el mundo,
las palomas descienden donde ahora miro
rocas añejas, la huella de la luz antigua,
el enigma de la arcilla donde auscultan mis ojos,
solo en medio de la noche
y aún estoy naciendo a la deriva…


LA BRUMA

La bruma arrasa el resplandor de los tejados
y esfuma las pequeñas digitales que olvidaron los pájaros
las voces de los amantes trasnochados
que ondularon hasta gastarse en la simulación del paraíso,
la bruma se pierde en el fondo del río como un alud ciego
donde aguardan los ojos del niño que truncó el otoño.

Es tarde

El recuerdo nos acosa así como la bruma,
nos concibe vulnerables y ya no hay sitio
para estacionarse mirando la ciudad desde los riscos,
un polvo extraño circunda la piel corroída por el tiempo
año tras año
y se repite como el océano aprisionado

en el oxígeno del muelle.

Es tarde y la casa solitaria anida la vida que tejemos
entre espesura y silencio.